Viajar solo(a): mi experiencia.

Tenía 22 años recién cumplidos y no me preguntes por qué, pero durante un día pensé en comprarme un billete de avión a Perú, y al día siguiente me lo compré. Por cierto, no debería ser relevante, pero siento la necesidad de apuntar que soy una chica. Todo el mundo me decía lo mismo, ¿pero tú sola? ¿así sin más? Sí, así sin más. Porque me apeteció en ese momento, porque tenía unos ahorros y disponía de un mes de tiempo libre. Pensé que era el momento ideal y me lancé.

Menos mal que lo hice, porque sólo puedo contar cosas buenas. Es una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida. Soy una persona bastante social y habladora, así que por una parte pensaba si no iba a aburrirme sola todo el día. Uno de los puntos más favorables que puedo destacar de esta vivencia es que estaba acompañada cuando quería estar acompañada, y estaba sola cuando quería estar sola, que a veces se necesita mucho. A mi me sirvió para parar, pensar sobre mí, sobre mi vida, sobre mi país, sobre lo que estaba viendo, la gente que estaba conociendo… Fue una terapia excepcional.

Evidentemente, voy a preparar uno o varios post sobre este viaje a Perú, pero hoy me apetecía hablar sobre la experiencia de viajar solo.

Si me tengo que quedar con algo, no lo dudo y me quedo con todas las personas que conocí. Me acuerdo de todos y cada uno de ellos, de sus nombres, de sus procedencias, de sus trabajos. Tuve la oportunidad de conocer tanto a viajeros como yo, como a trabajadores de los lugares donde iba, o a personas que podía encontrarme en la calle. De las primeras cosas que se me vinieron a la mente, fue que no estaba sola. Ya en el avión estuve charlando con mis compañeros de asiento, cuando llegué al hostal y entré a mi habitación, que era compartida, iniciamos una primera conversación con una chica francesa, que también viajaba sola y que minutos más tarde me invitó a tomar unas cervezas con otro viajero que había conocido días antes. Y esto se repitió durante todo el viaje. Te das cuenta de que no eres la única persona que se ha lanzado a viajar sola, conoces cada una de las historias de la gente que te vas encontrando, por qué están allí, hacia dónde van, de dónde vienen… Es mágico.

pexels-photo-207896

En este viaje me dejé llevar bastante por la improvisación, pero previamente con la ayuda de una guía (Lonely Planet) y un mapa había marcado todos los lugares por los que quería pasar. Como vas solo, puedes hacer exactamente lo que te apetezca en cualquier momento, como quedarte un día más en un destino, o cambiar la ruta inesperadamente. Tenía un mes de tiempo, por desgracia, el billete que había comprado era necesariamente de ida y vuelta, pues debía hacer cosas en España el mes siguiente. Si no tienes planes por el momento, también te animo a comprar un billete de ida sin vuelta. Esto no tiene por qué significar que vas a estar mucho mucho tiempo sin volver, sólo que vas a tomarte el tiempo que necesites en cada lugar, y volverás cuando te sientas preparado, eches de menos tu hogar, el presupuesto apriete, o simplemente quieres hacer otras cosas. Lo bueno que tiene esta idea es que puedes hacer tu planning sin ataduras, sin prisas, si surge un plan inesperado puedes quedarte, o volverte antes si es necesario.

A la hora de elegir los alojamientos donde me iba a hospedar (algunos los reservé a través de la web y otros en la propia ciudad donde me quedaba) intenté elegir lugares tipo hostales, albergues, ‘guest house’… Lo de compartir la habitación, si no te importa y quieres gastarte lo mínimo posible, sería lo recomendable. Yo compartí habitación en algunos hostales y en otros no, pero siempre intenté que fueran alojamientos con una sala común para todos los huéspedes, o que tuviera cocina comunitaria para poder conocer y relacionarme con otros viajeros.

pexels-photo-721169

Para mí, fue muy importante intercambiar experiencias, recetas, canciones, libros, recomendaciones… con aquellos viajeros con los que me iba encontrando. Cuando llegaba a un hostal, preguntaba qué podía hacer interesante en el lugar donde nos encontrábamos, y cuándo volvía, (¡con suerte!) algún huésped había preparado un plato típico de su tierra, como aquella familia de Hong Kong que preparó la cena para todos en una ocasión. De la misma manera, al acabar, podíamos tomarnos juntos unas cervezas, o pasear por la ciudad para conocerla de noche… mil planes para hacer en solitario o con tus nuevos amigos. Te recomiendo también que intentéis intercambiar vuestro contacto, teléfono, dirección postal, email o redes sociales, porque no sabes qué ilusión hace recibir noticias de tus compañeros de viaje de vez en cuando.

Otro consejo que te doy, y que se debería aplicar en cualquier tipo de viaje, da igual si vas acompañado o solo, es que escribas en un cuaderno una especie de diario de viaje. Esto me resultó muy útil. Tenía un cuaderno en blanco donde empecé a escribir en el viaje de ida en el avión: cómo me sentía, cuáles eran mis expectativas, si estaba nerviosa… Cada día (o cuando tenía tiempo) buscaba un rincón inspirador y escribía los lugares que había visitado, cuánto me había costado el transporte o la entrada de aquel museo, cómo se llamaban las personas que había conocido y qué me transmitían, guardaba los tickets de entradas, compras o transporte para luego coleccionarlos… Para mí esto fue muy importante ya que escribes tus anécdotas o sentimientos de una manera muy fresca, con detalles que más adelante no recordarás. Yo cojo mi cuaderno de vez en cuando y leo lo que escribí durante mi viaje, me encanta, porque me traslada directamente de nuevo a Perú, con sus olores, todavía quedan algunos granos de arena entre sus hojas, y puedo ver la mirada de aquellas personas con las que tuve largas o cortas conversaciones.

pexels-photo-346770

También soy consciente de que no todo el mundo puede hacer un viaje solo. No digo que sea difícil, pero cuando he contado mi experiencia, me he dado cuenta que hay diferentes tipos de personas, más tímidas, más miedosas, menos aventureras… no es nada malo, es solamente que cada uno tenemos unas cualidades y hay algunas específicas que son necesarias para hacer un viaje de este tipo. Sin lugar a dudas, si alguna vez te has planteado la idea de viajar solo, házlo. Es el mejor consejo que te puedo dar, para mí será siempre inolvidable, y es una experiencia que debes contar.

 

Espero que te sientas inspirado con este pequeño texto, ¡nos leemos pronto!

Ro.

Anuncios

Guía de Viaje. Portugal: Oporto y Lisboa.

Hoy inauguro una nueva sección llamada ‘Guía de Viaje’ en la que sintetizaré los aspectos más relevantes, organización y lugares que no te puedes perder del destino del que vayamos a hablar.

En este caso, he escogido Portugal, donde estuve ya hace un par de años, pero guardo geniales recuerdos y mucho ‘Saudade’.

Organización del viaje:

Disponíamos de 6 días y habíamos planeado hacer el viaje en coche (desde Zaragoza). Existen vuelos bastante baratos tanto a Oporto como a Lisboa, pero como queríamos ir de una ciudad a otra y visitar otros pueblos sin depender de horarios, optamos por el coche.

Pernoctamos 2 noches en Oporto y 3 noches en Lisboa, y creo que así fue perfecto. Soy bastante de improvisar cuando viajo pero siempre miro los lugares interesantes antes de viajar, para organizar un poco los días y “no perder el tiempo” durante mi escapada. También suelo mirar restaurantes recomendados, ya que la comida es otra de mis grandes pasiones y valoro mucho comer en lugares típicos o famosos de la ciudad, aunque no pienses que no como bocadillos o fast food por la calle, que también.

Lugares que no te puedes perder:

Primero fuimos a Oporto, ciudad que me encantó, aunque es tal y como me la esperaba. Es una ciudad gris, aunque muchos de sus pequeños edificios son de colores. Se respira cierta melancolía, hay viejos pescadores que vuelven paseando después de su jornada, calles empedradas… En realidad es una ciudad bastante mágica. Te enumero a continuación los ‘imperdibles’ de esta ciudad:

  • Río Duero y puente Don Luis I (creado por Gustave Eiffel)
  • Torre de los Clérigos, puedes subir a la torre para tener una vista panorámica de la ciudad.
  • Vilanova de Gaia, aquí puedes contratar una visita por alguna de sus famosas bodegas. Normalmente el mismo ticket incluye un paseo en barco para ver los puentes de la ciudad a través del río Duero.
  • Librería Lella, es espectacular y J.K. Rowling se inspiró aquí para ambientar alguna de sus escenas de Harry Potter.
  • Estación de San Bento, debes entrar y analizar paso a paso sus azulejos.
  • Mercado del Bolhao, estando aquí entenderás perfectamente la esencia de la ciudad. Una belleza decadente y encantadora.

No son muchos lugares pero para 2 días son suficientes si tenemos en cuenta que el principal atractivo de esta ciudad es pasear por sus calles, sentarse cerca del río a ver el atardecer, o tomar un café en una terracita de alguna transitada calle.

Aparte de visitar todos estos lugares fascinantes, en mi viaje opté por un recorrido en Bus turístico, no era muy caro y te da la oportunidad de ver zonas más a las afueras que sin el bus no habrías visitado, como la costa que se extiende al norte de la ciudad.

Te dejo con algunas fotos que tomé.

 

Después de Oporto, pusimos rumbo a Lisboa¡Esta ciudad sí que me sorprendió! Es una ciudad preciosa, imponente, cultural y con mucha historia. Pero a la vez no pierde esa magia de pequeños barrios de colores escalando sus colinas. En esta ocasión utilizamos 48 horas en ver Lisboa y otro día más para ver Sintra, que no te lo puedes perder. Los ‘imperdibles’ de Lisboa que te recomiendo son estos:

  • El centro: Praça do Comércio, Praça del Rossio. Encontrarás calles minuciosamente empedradas, lujosas tiendas, cafeterías especiales…
  • Catedral de Lisboa
  • Barrio Alto: el sitio por excelencia para ver Lisboa
  • Torre de Belem: Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, aunque está un poco a las afueras hay muchas opciones para ir
  • Elevador de Santa Justa: te aconsejo subir al atardecer porque impresiona y mucho
  • Coger el famoso tranvía y si puedes, el de la ruta número 28 ya que te da un paseo por lugares que no me imaginaba de Lisboa
  • Barrio de Alfama, llamémosle hipster, encierra una melancolía y colores geniales

Repito un poco la tónica como en Oporto, bajo mi punto de vista estas ciudades son para pasear, admirar, sentarse en una cafetería a observar. Hay muchas más cosas que hacer en Lisboa, pero en 2 días, las que te he mencionado son suficientes para hacerse una buena idea de esta ciudad.

 

El siguiente ‘imperdible’ formaría parte de la visita a Lisboa, y es Sintra y el Palacio da Pena. En realidad Sintra es una pintoresca pequeña ciudad de la costa, muy cerca de Lisboa (unos 40 min. aproximadamente) pero su principal atractivo es el Palacio da Pena, es hermoso, colorido, tiene un estilo nada convencional y además puedes pasear por sus jardines. La entrada, no recuerdo cuánto costaba, pero no era barata (creo que unos 10-15€) incluye tanto los jardines, como el interior del Palacio. Aunque hay restaurantes y cafeterías dentro, nosotros utilizamos sólo una mañana en visitarlo, luego comimos en Sintra y por la tarde recorrimos en coche la costa hasta volver a Lisboa, pasando por Estoril también.

 

Economía del viaje:

Como transporte, que ya he dicho antes, los vuelos no son excesivamente caros. Nosotros que fuimos en coche gastamos unos 2 depósitos y medio de gasolina (con el viaje desde Zaragoza incluido). Una vez allí, en Oporto casi no necesitas transporte para ir de un lugar a otro, en Lisboa cogimos unos tickets de bus turístico que aprovechamos también para ir de una zona de la ciudad a otra, pienso que nos costaron en torno a 10€.

Los hoteles, como en casi todas partes, hay de todo. Nos alojamos más o menos en el centro de ambas ciudades, como a unos 20 minutos andando, y conseguimos precios en hoteles bastante buenos de unos 40-60€ por noche en habitación doble.

La comida y restaurantes es muy similar a España, encontramos el mismo tipo de restaurantes por el mismo rango de precios, así que dependerá de lo que busques. Vamos a poner una media de 15€ por comida, contando que elegí algunos buenos restaurantes para cenar.

Y como otros o varios podríamos añadir el billete para el barquito en por el Río Duero en Porto + bodega creo que no superaba los 7€. También pagamos la entrada a la Torre de Belém en Lisboa, que es menos de 5€ pero con el carné joven o de estudiante hay descuento. También el Palacio da Pena que ya he mencionado.

En total, calculo que me pude gastar unos 450€. Éste es mi presupuesto para el viaje que a mí me apetecía hacer, evidentemente se puede viajar mucho más barato y mucho más caro. Lo pongo sólo de referencia para que veas con cuánto tienes que contar si haces un viaje de las mismas características.

 

 

En definitiva, si dispones de unos días, tanto de una semana para ver lo que yo te he explicado, como una escapada de fin de semana para ver una de las dos ciudades, te aconsejo que visites este maravilloso país, que tanta historia tiene, y que se respira melancolía y belleza por cada uno de sus rincones. Yo fui hace dos años y escribiendo este post he recordado muchos momentos y lugares que me apetece volver a vivir, veremos que nos depara este 2018…

 

¡Nos leemos pronto!

 

Ro.

¿Cómo ahorrar para viajar?

¡Hola de nuevo! En el post de hoy te propongo algunos consejos o tips para ahorrar dinero y puedas hacer el viaje de tus sueños, o una simple escapada. Son consejos que puedes seguir tanto si quieres ahorrar para un viaje como para cualquier otro asunto que te interese. Son pautas bastante orientativas ya que todo cambia según el tipo de trabajo que tengas, los gastos mensuales, si tienes que pagar vivienda o no…

Además, pronto, publicaré otro post sobre cómo viajar barato, así que tendrás información muy útil para que los próximos meses puedas planear el viaje que te apetece hacer.

¡Vamos allá!

Consejo nº1:

Lo primero que debes saber es de cuánto dinero dispones cada mes quitando los gastos fijos. Es decir, depende de lo que percibas cada mes (si es que cobras mensualmente), tendrás que restar los gastos fijos, los que no te puedes quitar como alquiler, teléfono, comida… Cuando tengas la resta hecha, te quedarán los gastos variables y es aquí donde podemos ahorrar. Lleva las cuentas actualizadas, a través de una libreta o alguna aplicación móvil, y organiza en qué quieres gastar tu dinero y cuánto quieres ahorrar.

Consejo nº2:

Una buena técnica para ahorrar sería que cada mes puedas apartar por ejemplo 100€. Dependerá de tus circunstancias, pero lo ideal sería tener una cifra fija y si algunos meses puedes ahorrar más… ¡pues bienvenido sea! Si cada mes apartas (en una hucha, en otra cuenta bancaria..) una parte de lo que ganas, cuando hayan pasado unos meses tendrás una cifra más elevada y estarás más cerca de tu objetivo 🙂

Consejo nº3:

Relacionado con los dos anteriores, puedes crear una segunda cuenta bancaria. Yo, por ejemplo, me aparto en mi segunda cuenta X dinero al mes, y esa cuenta no la toco para nada más. Otra manera que quizás pruebo es que en tu segunda cuenta te apartes sólo lo que puedes utilizar, en comida, en ropa, en el supermercado… Cuando se acabe esa cantidad ya no puedes gastar más. Así se ahorra mucho más, el inconveniente es que es difícil saber cuanto vas a gastar exactamente.

Consejo nº4:

Si eres de los que tira de tarjeta y luego se lleva sorpresas, quizás deberías probar a calcular el dinero mensual que puedes gastarte y retirarlo en un cajero. Sólo podrás pagar en efectivo, esto duele mucho más que pagar con tarjeta porque ves como se va vaciando tu cartera y además eres más consciente de lo que te gastas y lo rápido que se va el dinero.

Consejo nº5:

Borra tu historial de tu navegador por dos motivos. Internet registra tus búsquedas, gustos y preferencias a través de las cookies que aceptamos cuando entramos en una página web. Si borras tu historial:

  • No recibirás publicidad trampa ofreciéndote de promoción esa cazadora TAN PRECIOSA que llevas mirando toda la tarde. Y de esta manera tienes menos opciones de comprarla, si es que en realidad no la necesitas claro.
  • Los buscadores de vuelos registran tu IP y suben los precios del vuelo que has mirado varias veces, ya que saben que estás interesado en ese billete y probablemente acabes comprándolo, por esto se aprovechan y aumenta el precio. Solución: Puedes navegar en modo incógnito.

Consejo nº6:

Otro truco que todo el mundo sabe es comprar en las rebajas. Yo en verano me compro jerséis de lana y bufandas por 1 cuarta parte de lo que costaban al principio. Sólo hay que ser paciente y saber que la ropa nueva podrás ponértela en unos meses, pero es un truco muy eficaz. Así mismo aprovechar el Black Friday para las compras de Navidad o si quieres llevar ropa de temporada, entre verano e invierno suelen hacer un Mid Season Sale, que son descuentos en prendas o productos de esa misma temporada.

Consejo nº7:

Otra cosa que hago yo es organizarme las compras por prioridades o por caprichos. Tienes que tener claro que si quieres ahorrar dinero para hacer un súper viaje, la mayor parte de lo que ahorres tiene que ir destinado a ese propósito. Ser impulsivo en las compras no es algo bueno si queremos ahorrar. Entonces yo cuando quiero algo especial, como ir a la peluquería, o comprarme una aspiradora mejor o unas gafas de sol nuevas pienso en qué medida lo quiero, cuánto lo necesito y si puede esperar al mes siguiente.

 

En definitiva, son cosas básicas pero si nos las tomamos en serio puede ayudarnos mucho a ahorrar y poder viajar o hacer lo que nos gustaría. Lo importante es llevar el control  y ser conscientes de los gastos.

Espero que te hayan servido estos truquitos y los lleves a cabo. ¡Cuéntame en los comentarios qué otras técnicas utilizas para ahorrar!

 

¡Nos vemos pronto!

Ro.

Marruecos: ¿qué comer y dónde?

¡Hola a ti que me lees! Después de mi diario de viaje y unos cuantos consejos para visitar Marruecos, voy a profundizar un poco más en su comida, en lugares que recomiendo para comer o cenar o tomar algo.

Cuando vamos de viaje es normal no tener muy claro cuáles son los mejores sitios, los más económicos, sobretodo en Marruecos que hay una gran oferta de lugares donde comer si te encuentras en un sitio muy turístico. Si antes de leer esto, quieres saber más sobre todo lo que hice en este país, puedes verlo aquí: Marruecos: Costa Atlántica y Centro. Parte I.

Voy a ir una a una por las ciudades que visité:

Rabat: cenamos en uno de los restaurantes más famosos (llegamos por casualidad). Se llama Dar Rbatia y se encuentra en el centro de la ciudad. La carta se compone de diferentes menús, cada uno costaba alrededor de 250 dirham, que son unos 22.50€ aunque ellos escribían al lado del menú 250 dirham — 25€. Nosotros éramos 3 y comimos con 2 menús, más que suficiente. Comida tradicional marroquí, muy sabrosa. El lugar tranquilo y los camareros muy atentos. Te enseño un poco de lo que comimos.

El Yadida: éste ha sido mi restaurante favorito de todo el viaje. Te conté que El Yadida tenía una antigua ciudad portuguesa, aquí construyeron una iglesia que ahora es hotel y restaurante. El hotel se llama L’iglesia y el restaurante La Capitainerie. Comimos unos entrantes tipo ensaladas, y de segundo varios platos que compartimos para probar todo. No recuerdo exactamente lo que nos costó, también estaba dividido en menús y creo que pagamos finalmente entre los 3, aparte de una botella de vino, unos 60€. Es verdad que se puede cenar mucho más barato, pero la técnica que seguíamos era comer rápido y barato (ese día comimos por 3€ en una pizzería local) y darnos un homenaje para la cena.

Essaouira: estuvimos dos días en esta ciudad. El primero cenamos en Taros, está en la medina, muy cerca del puerto. Se trata de una terraza en el tercer piso, está decorada en blanco y azul y hay un ambiente genial, además suele haber música en directo. Es cierto que se trata de una ciudad más turística y este restaurante también lo es. Si buscas tradición, tranquilidad y una buena parrillada de pescado fresco, éste no es el lugar. Pero es el lugar si quieres echar un par de cervezas, bailar un poco y cenar al aire libre acompañado de música en directo. También se nota que es un lugar mucho más turístico porque es bastante más caro, la cerveza no es barata y los platos precio medio-alto.

El segundo día en Essaouira cenamos en un sitio muy típico al lado del puerto. Es una pena que no hiciéramos fotos, pero estábamos con un grupo de personas que conocimos haciendo surf y se nos olvidó sacar la cámara. Al ser una ciudad de costa, lo mejor de aquí es comer pescado fresco, justo al lado del puerto hay un montón de pequeños restaurantes donde tú puedes elegir el pescado o marisco que quieres y te lo hacen a la brasa. ¡Está estupendo! Éramos 7 personas, escogimos 9 pescados diferentes, langostinos y pulpo y nos costó 1000 dirham con bebidas, es un precio genial (90€).

Marrakech: el primer día en Marrakech cenamos en un sitio que nos encantó y os recomiendo. Siguiendo el precio medio que buscábamos (500 dirham – 45€ entre los 3) pedimos un plato de entrante con diferentes productos para probar y 3 platos diferentes a compartir. Estaba muy rico, era cocina típica marroquí pero se salía un poco de lo que puedes ver en otros restaurantes y la presentación era más moderna. El lugar se llamaba Naranj Restaurant y está a escasos minutos de la plaza principal Jemaa el Fna.

El segundo día en Marrakech cenamos en un restaurante de la plaza llamado Zeitoun Café, buscamos referencias en Tripadvisor y este nos convenció, pero hay un montón de terrazas en lo alto de la plaza donde puedes elegir, aunque supongo que todas tendrán un menú parecido y precios similares.

 

La comida de Marruecos es especiada, mezclan mucho con productos dulces, no es especialmente picante como se pueda pensar. Tienen mucha variedad y por lo que he podido ver parece bastante sana, aunque con tanto cous cous y cocidos de carne al final te puedes sentir un poco pesado si no estás acostumbrado a ese tipo de cocina.

Espero que te sirva este post sobre restaurantes que he visitado, si tienes dudas o preguntas, no dudes en dejármelas en los comentarios.

 

¡Nos vem os pronto!

Ro.

Marruecos: Costa Atlántica y centro. Parte II.

¡Hola de nuevo! En este segundo post sobre mi viaje a Marruecos te cuento la segunda parte de nuestra aventura por este país. Si te perdiste los primeros días puedes leerlo aquí: Marruecos: Costa Atlántica y Centro. Parte I.

Desde que llegamos a Essaouira, una preciosa ciudad de la costa, “aparcamos” el coche durante un  par de días después de tanta carretera y nos dispusimos a disfrutar de unos días de playa, relax y surf.

Días 4 y 5: Surf en Essaouira

Uno de los objetivos principales del viaje y totalmente irrenunciable era hacer surf, así me lo habían hecho saber mis amigos y compañeros de viaje (que habían practicado surf en otras ocasiones y tenían mono). Así que yo dispuesta a todo me uní y contratamos a un chico de una pequeña empresa llamada The Spot Morocco para que nos impartiera clases de surf durante dos días. La propia escuela de surf se encargó de buscarnos alojamiento, un riad en el centro de la medina de Essaouira. Esa mañana mañana nos encontramos en un parking cercano y Zac nos llevó en su 4×4 a buscar algunas playas cercanas donde las olas fueran óptimas para surfear. De mi sesión de surf no hablo (era mi primera vez) pero del paisaje que nos rodeaba… ¡qué maravilla!

Después de comer volvimos a nuestro riad, y tras una merecida y relajante ducha (no te haces a la idea de lo que me cansé en mi intento de hacer surf) fuimos a dar un paseo por la medina y el puerto. Aquí es realmente donde me embelesó este pueblo, que recibe miles de turistas en verano, pero en diciembre, cuando nosotros fuimos, no había masificación y estuvimos la mar de a gusto 🙂 Un atardecer inolvidable, un ajetreado puerto y para acabar una buena cena de pescado fresco a la parrilla. Relax total.

El siguiente día fue muy similar. Buscamos otra playa diferente, disfrutamos de unas buenas olas, comimos con Zac en un sitio local y volvimos al riad a recoger nuestro equipaje para retomar nuestra ruta. Fueron dos días de relajación, un poquito de deporte, y para mí, de pensar lo afortunada que me sentía en ese momento de estar ahí, en ese lugar, entre esas dunas rozando el océano y conociendo un poco más de esta cultura. Me encantó esta ciudad y recomiendo visitarla, está bastante adaptada al turismo y es posible que el choque cultural sea menor.

Volvimos a coger la carretera para dirigirnos a nuestro último destino, aunque aún nos quedaban tres días de viaje. Me encanta ver cómo va cambiando el paisaje conforme avanzas de un punto a otro, en este caso, de camino a Marrakech, las vistas se hacían cada vez más rojizas y áridas.

Llegamos a Marrakech de noche, esta ciudad es un caos a la hora de circular. Nosotros habíamos sido precavidos e íbamos a entregar ya el coche ese mismo día, pues no lo necesitábamos para movernos por Marrakech. El chófer de Trocadero Car, muy amable, nos llevó hasta el centro de la ciudad, donde se aseguró de dejarnos en manos de Omar, el hombre que regentaba el riad donde nos alojaríamos en Marrakech, que muy amable también nos vino a buscar donde nos dejó el coche. Y menos mal. La plaza Jemaa Fna es el centro neurálgico de la ciudad, cientos de puestos de toda clase se reparten por toda la plaza, es muy bullicioso, hay muchos colores y luces, los vendedores intentan atraparte para hacerte una buena oferta y no sabes ni dónde mirar. Al final me gustó mucho. Cuando nos acomodamos en la habitación, buscamos un sitio para cenar, y a descansar, al día siguiente madrugábamos mucho.

 

Día 6: Desierto de Zagora

Después de que Omar nos sirviera el desayuno a las 7:00, nos vino a buscar un chico de la empresa que habíamos contratado para hacer nuestra excursión al desierto. Esta empresa no la nombro porque no nos gustó demasiado, el viaje tiene algún punto negativo que ahora comentaré y el precio era demasiado elevado.

Si quieres ir al desierto desde Marrakech te recomiendo dos cosas:

1- Si tienes la oportunidad, gasta 3 días (2 noches) para llegar hasta Merzouga. Es el verdadero desierto y tiene unos paisajes inimaginables.

2- Es mejor que contrates la excursión en Marrakech, en tu riad seguro que te ofrecen y si no, hay muchas agencias de viajes por el centro. De esta manera puedes regatear el precio y te puede salir mucho más barato el mismo viaje, que nosotros contratamos desde España.

Nosotros solo teníamos tiempo para estar 2 días (1 noche), no me arrepiento pero es verdad que te quedas con la miel en los labios, ya que Zagora es un paisaje muy árido y llama la atención, pero no es la imagen que a nosotros se nos viene a la mente cuando pensamos en el desierto. Zagora es justo la entrada al Sahara y está bastante lejos (unas 6 horas en furgoneta) desde Marrakech, por lo que estás prácticamente todo el día en carretera. Después de unas breves paradas para descansar, llegamos a nuestro destino justo antes de que cayera el sol, IMG_1382nos montamos en camello y con este medio de transporte llegamos una hora y media más tarde hasta las haimas donde íbamos a dormir. Éramos un grupo con más viajeros, y antes de que sirvieran la cena estuvimos conociéndonos un poco más con un rico té. Después de una deliciosa cena, nos reunimos alrededor del fuego, también con los guías, de origen bereber, que nos deleitaron con un poco de música al ritmo de tambores, (en la foto, yo intentando seguir el ritmo con uno de los tambores).

Hacía bastante frío por la noche, y aunque teníamos bastantes mantas, no dormí del todo caliente. Tampoco me esperaba una suite, ya sabíamos dónde íbamos de antemano, pero fue una buena experiencia, sobretodo porque pudimos ver la salida de la luna por el horizonte, enorme y brillante.

Día 7: Aït Ben Haddou y Marrakech

Al día siguiente, desayunamos antes de que saliera el sol y nos montamos en los camellos justo para ver el amanecer, fue increíble.

Una vez llegamos sobre los camellos (no es cómodo, te lo digo por si no lo sabes) hasta la furgo, volvimos a emprender el viaje de vuelta a Marrakech, esta vez sí que hicimos una parada y muy interesante. El pueblo se llamaba Aït Ben Haddou y es precioso, de película ¡y nunca mejor dicho! ya que aquí se han grabado partes de Juego de Tronos, Gladiator o Lawrence de Arabia. Por 30 dirham (2.50€) un guía te va enseñando el pueblo (ahora está deshabitado, sirve para el turismo, pero enfrente tienen el pueblo nuevo donde sí viven) y puedes tomarte un té en la azotea de una de sus casas. El pueblo se mimetiza totalmente con el paisaje, tonos rojizos, barro…

Comimos aquí y volvimos a Marrakech, muy cansados por las horas en furgoneta.

En Marrakech buscamos algún restaurante con terraza que diera a la plaza Jemaa el Fna mientras cenábamos. En casi ningún sitio venden alcohol, si es que te gusta comer acompañado de una botella de vino estará difícil. Nosotros fuimos a una especie de Pub donde sí que vendían cerveza, vino o cócteles y además había “happy hour” así que todos contentos 🙂 Te hacen sentir como que estás haciendo algo prohibido porque parece todo  muy clandestino, pero en realidad no está prohibido el consumo de alcohol. No es fácil de encontrar porque la religión musulmana lo prohíbe y aquellos que la siguen, la mayor parte del país, no pueden tomar.

Día 8: Marrakech y vuelta a España

Como nuestro avión salía a las 17:30 de la tarde, pudimos aprovechar toda la mañana haciendo compras en la plaza. Aquí hay todo lo que te puedas imaginar. Tienes que controlar un poco el regateo, que es todo un arte, pero es su forma de comerciar. A nosotros se nos hace un poco difícil porque no estamos acostumbrados pero es su forma de comercio y es así como lo hacen. Normalmente te pedirán tres veces el precio real de lo que estés comprando, así que si lo consigues comprar por la mitad o un poco más de la mitad, habrás hecho una buena compra, pero no siempre es fácil, no te des por vencido.

La plaza por la mañana es muy divertida, puedes tomar un zumo natural que ellos mismos hacen en el momento, puedes comprar decoración, aceite de argán, cueros, prendas de imitación… en fin, menos mal que solo dedicamos una mañana a las compras porque si no ¡me habría comprado todo!

Cogimos un taxi camino al aeropuerto, desde la zona de la plaza, no te debería de costar más de 10€ (unos 120 dirham). Comimos allí con un poco de prisa, hay muchos controles para volver a España. Las prisas fueron en vano ya que el vuelo se retrasó más de 2 horas… Este rato se nos hizo un poco pesado pero hay que contar con que estas cosas pueden pasar.

En definitiva, un viaje que nos encantó, aprendimos muchísimas cosas, conocimos a personas geniales, nos empapamos un poco de su cultura, y lo más importante han conseguido que tenga ganas de volver a conocer la otra parte de Marruecos que no vimos, todo el norte y el desierto de Merzouga.

Espero que te haya resultado interesante, si tienes algo que añadir o cualquier pregunta puedes hacerlo en los comentarios. Próximamente, publicaré una guía rápida de viaje, y un post especial a la comida que pudimos disfrutar en cada ciudad.

¡Nos vemos pronto!

Ro.

Marruecos: Costa Atlántica y Centro. Parte I.

¡Hola a ti que me estás leyendo! Vengo a hablarte de mi último viaje, 8 días por Marruecos, bueno por parte de Marruecos. Espero que te sirva de guía si es que estás preparando un recorrido por la zona. Antes de nada, decirte que fue un país que me sorprendió, que estamos muy cerca (desde España) y a la vez somos muy diferentes. Tiene paisajes mágicos, tiene caos y bullicio, tiene olores y colores, tiene mar y paz.

Te pongo en situación: viajábamos tres amigos, Pedro, David y yo, fuimos en diciembre, del 1 al 8 concretamente. Compramos los billetes bastante baratos a mediados de agosto, fueron unos 45€ aproximadamente por persona, incluyendo ida y vuelta. La ida la hicimos desde Madrid a Rabat, y la vuelta desde Marrakech hasta la capital española nuevamente. Los hoteles o riads los escogimos por internet a través de la plataforma Booking.com y con cancelación gratuita, mapa recorridopor si hubiera improvistos. También contratamos un servicio local de alquiler de coches, Trocadero Car, muy amables, buenas condiciones de contrato y el coche estaba impecable. Alquilamos un Ford Fiesta con el seguro a todo riesgo durante 5 días, a un precio de 200€, hicimos unos 700km aproximadamente y sólo gastamos un depósito de gasolina.

Y ahora sí, empezamos con la ruta:

Día 1: Llegada a Rabat

Volamos por la tarde, como ya he dicho desde Madrid a Rabat, donde nos esperaba sonriente con un cartelito el chico de Trocadero Car que nos entregó el coche. Evidentemente recomiendo que te hagas con un GPS, bien contratándolo a través del rental car o bien descargándote previamente los mapas offline a través de alguna aplicación móvil, nosotros utilizamos ambas opciones. Buscamos una gasolinera para llenar el depósito, nos perdimos un par de veces y en media hora aproximadamente llegamos al Riad (es como se llaman los hoteles en Marruecos). Recuerdo que yo estaba espectante en el camino en coche, muchas luces, mucho tráfico, una gran ciudad (te recuerdo que además era de noche), estaba entusiasmada por todo lo que nos deparaba la semana.

Llegamos al Riad Meftaha, muy muy cerca del centro de la ciudad y totalmente recomendado. Nos ofrecieron un té a la menta (como es habitual al recibir visitas) mientras realizábamos el check in, y luego la chica muy paciente nos explicó en un mapa todo lo que podíamos hacer. Realmente disponíamos de muy poco tiempo para ver Rabat: esa noche y la mañana siguiente. Una vez acomodados en la habitación y listos para explorar, salimos al centro de la ciudad a buscar un lugar típico donde cenar, y la verdad… fue toda una aventura. En las calles había cientos de personas con pequeños puestos que vendían de todo: comida, libros, zapatillas, perfumes, frutos secos…  un poco abrumados pero acostumbrándonos a aquel encantador alboroto. Empezamos a adentrarnos por calles minúsculas y oscuras, en busca de algún pequeño restaurante, fue una misión un poco fallida la verdad. Acabamos preguntando a quién veíamos por la calle, son muy amables pero hay que tener cuidado ya que muchos de ellos se ofrecen a acompañarte a cambio de unas monedas, también es verdad que muchas veces no te queda otra opción, es como un laberinto y ¡encima de noche! Tras un divertido paseo intentando encontrar un lugar donde cenar, llegamos al restaurante Dar Rbatia, muy bonito, comida tradicional y buen servicio. Tampoco voy a extenderme mucho en esto puesto que haré próximamente un post sobre la comida marroquí. Cuando acabamos la cena y buscamos en un mapa cómo volver al riad, nos dimos cuenta que estábamos a apenas 5 minutos andando… ¡después de casi una hora dando vueltas para encontrar el restaurante!

Derrotados por el cansancio, volvimos al riad y a dormir como bebés.

 

Día 2: Rabat – Casablanca – El Yadida

Habiendo descansado muy bien, me desperté pensando en el desayuno que cumplió perfectamente y superó mis expectativas. Había muchos productos típicos y hechos en la cocina esa misma mañana, exquisito. Al terminar salimos para dar una vuelta por la ciudad. Fuimos andando hasta la Kasbah de los Udayas, que era como un pequeño pueblito al borde del río Bu Regreg. Las calles de la Kasbah eran hermosas, callejuelas blancas y azules llenas de flores y coloridas puertas que acababan en un mirador que nos mostraba la desembocadura del río en el Océano Atlántico.

Paseando por la orilla y adentrándonos un poco más en la ciudad, subimos hasta la Torre Hasán y el Mausoleo de Mohamed V, que se puede decir que se encuentran en el mismo recinto. Pese a ser diciembre hacía sol y una temperatura estupenda, alrededor de 15ºC.

Después de esta breve visita, fuimos caminando hasta el hotel de nuevo, unos 30 minutos, queríamos ver la ciudad por dentro. Rabat es la capital y tiene bastante actividad, empresas, universidad… He de decir que nos faltó tiempo, ya que nos dejamos cosas importantes que ver, como la necrópolis de Chellah, pero teníamos que irnos rápidamente: nuestro siguiente destino era Casablanca para ver la mezquita y la última visita empezaba a las 14:00, íbamos a contrarreloj, una pena la verdad.

Recogimos nuestras maletas, nos montamos en el coche y nos pusimos rumbo a Casablanca, aproximadamente una hora de viaje por autopista, que pagamos 30 dirham si no recuerdo mal, un poco menos de 3€.

Casablanca se podría decir que es la capital económica y empresarial de Marruecos, y eso, se ve nada más entrar en la ciudad. No es la ciudad más bonita que he visitado, voy a ser sincera, pero tiene su encanto. Ciertamente hicimos parada en Casablanca para visitar la mezquita. Única mezquita de todo el país a la que pueden entrar los turistas y la segunda más grande del mundo después de la Meca. Era obligatorio pasar por aquí, y la verdad era la intención de Hassan II, que vio que esta ciudad tenía pocas posibilidades en cuanto al turismo y mandó construir esta majestuosa mezquita al borde del océano y que así pararan los turistas y los cruceros. Desde luego lo consiguió, recomiendo 100% esta visita, la mezquita es una auténtica maravilla y te dejará con la boca abierta por su magnitud y por su decoración exterior e interior, con numerosos detalles. Es una construcción que se terminó a finales del siglo XX y eso se nota desde que entras, con calefacción por suelo radiante, unos elementos decorativos impecables, materiales de calidad, y un techo enorme con posibilidad de abrirse de manera que mientras se practica la oración, se puede estar en contacto directo con el cielo. Impresionante.

IMG_0980

No he dicho que llegamos a las 14:25 pero muy amablemente nos ofrecieron una visita en español, es la única vía para entrar a la mezquita y la entrada cuesta 120 dirham, que son unos 11€, estuvo muy interesante ya que nos explicaron un poco más sobre la religión musulmana y la oración en las mezquitas. Pueden entrar tanto hombres como mujeres y no es necesario que nosotras nos cubramos la cabeza o el cabello. Lo único que te piden es que te quites los zapatos al entrar y te dan una bolsa para que puedas llevarlos. Piensan en todo.

Al salir y después de varios intentos de hacer fotos y que saliera la mezquita entera (ya digo que es enorme) nos fuimos en busca de algún sitio para comer, lo único que encontramos rápido y barato fue una pizzería de la zona y de nuevo a la carretera rumbo a nuestro siguiente destino: El Yadida.

Llegamos cuando la noche ya había caído, no vimos nada, sólo buscamos un sitio para cenar, del que ya te hablaré y después aprovechamos la terracita de nuestro riad. Fue el primer sitio donde nos vendieron cerveza y vino desde que llegamos a Marruecos, así que nos quedamos arreglando el mundo durante unas horas.

 

Día 3: El Yadida – carretera – Essaouira

Siguiendo la tónica del viaje de llegar a las ciudades de noche, dormir y visitarlas por la mañana, hicimos lo mismo en El Yadida. Es una ciudad costera sin mucho atractivo en general, excepto la antigua ciudad portuguesa, como puedes imaginar es porque fue colonia portuguesa durante casi 2 siglos (entre los años 1500 y 1700). No tiene apariencia magrebí pero merece la pena pasear por las viejas calles de legado portugués. Está fortificada por unos gruesos muros que la separan del mar. Lo primero que visitamos fue lo que se llama la cisterna portuguesa, la entrada cuesta 10 dirhams, 90 céntimos (aunque luego te piden monedas como propina) y te hace la visita un curioso hombre viejecito que te explica como una cinta grabada algunos detalles entre francés-inglés-español. Aquí almacenaban el agua de la lluvia para luego abastecer a la ciudad.

IMG_1063

Ese ventanal que se aprecia en la parte superior es la salida al exterior, y lo utilizaban para sacar el agua, como si fuera un pozo.

Después de la visita fuimos a dar un paseo por las calles de la antigua ciudad portuguesa. A primera vista no llama mucho la atención, pero luego va cogiendo encanto y salen unas fotos muy interesantes.

Después de este breve recorrido, volvimos a recoger nuestro equipaje y otra vez al coche. Para ser sincera, para visitar esta ciudad es suficiente con un día o incluso una mañana, como nosotros hicimos. Nosotros paramos aquí a dormir como escala para que no se nos hiciera el viaje en coche tan largo.

Al volver a la carretera, nuestro siguiente destino era Essaouira, pero como había casi 4 horas de viaje (que luego fueron más) marcamos en el mapa un par de paradas para descansar. Quizás fue este punto del viaje el que más me impactó… Para no coger la autopista y circular por la carretera pegada al mar, fuimos por una nacional que nos dio la oportunidad de ver realmente parte de la cultura y el nivel de desarrollo de esta zona del país. Pequeñas aldeas muy viejas, muchas personas trabajando en el campo cuyo transporte eran burros o caballos, carreteras sin asfaltar… bueno otra parte de Marruecos que desvela un poco de realidad y que no podemos ignorar. Fue un recorrido curioso y que me alegro de haber descubierto, que también nos dejó paisajes alucinantes de playas y acantilados totalmente vírgenes. Paramos a tomar un té en Oualidia, parada que nos recomendó la chica del riad la noche anterior, es una ciudad costera pero con poca vida, ya que creo que vive principalmente del turismo en los meses de temporada alta. Después de otras dos horas en coche, paramos en Safí, fue solo una parada técnica para comer y continuar hasta Essaouira, ciudad a la que volvimos a llegar de noche.

Hasta aquí esta primera parte del viaje, antes de dar un giro, ya que en el próximo post te espera Essaouira, un poco de surf, Marrakech y el desierto.

 

¡Nos vemos pronto!

 

Ro.